Editorial #6

Caos y otros sucesos

Editorial #6

Por Claudia Helena Zito

La nave de los locos

“Cuenta la tradición que los barqueros se embarcaban hasta alta mar; una vez llegados allí donde las aguas son más profundas y las corrientes agitan la nave, los marineros silenciosamente, deslizaban otras embarcaciones al costado, descendían hasta ellas (abandonando a los locos a su destino)y regresaban a tierra …”[1]

La existencia de La nave de los locos ha surcado los mares del tiempo y de la historia, constituyéndose en metáfora de un modelo de exclusión y confinamiento. En la edad media los llamados “trastornados”, eran arrancados de sus lugares y confiados a mercaderes, marineros y peregrinos que los transportaban en sus barcazas de una ciudad a otra.

Se sabe que en esos extraños barcos mareados, que navegaban día y noche atravesando océanos y ríos, se acarreaban hombres y mujeres errantes, dementes, posesos, desviados, perturbados, pobres, marginales y vagabundos. Todos ellos formaban parte de un cargamento exiliado de los códigos de aquel mundo. Forzados a viajar sin rumbo, condenados a vivir en el interior de una especie de prisión móvil, rodeados por la inmensidad de un desierto de agua, su suerte estaba echadaEl barco tiene algo de Ghetto, algo de cárcel.

Las naves son un símbolo que nos permiten recordar que desde tiempos remotos, la vida en comunidad se ha sostenido en prácticas segregativas y crueles, dice Lacan: “solo conozco un origen de la fraternidad –quiero decir la humana, de nuevo el humus- es la segregación(…)simplemente, en la sociedad todo lo que existe se basa en la segregación…[2]” . Se trata de la urgencia inmemorial por arrojar en el afuera, un adentro en el que habita “el mal presente en cada uno”[3]. Con este accionar, según Foucault, la sociedad medieval buscaba por un lado la distribución de los enajenados y por otro la prolongación de un estado de tránsito perpetuo. Refiriéndose al loco, escribe; “su exclusión debe recluirlo;(…) Posición altamente simbólica, que seguirá siendo suya hasta nuestros días”[4] Varias cosas han cambiado desde la publicación de “Historia de la locura”, sobre todo en relación a los derechos humanos y la influencia de estos en los modos de abordar la cura.

De la nave, a los asilos, de los asilos, a los manicomios, a los grandes hospitales o “jaulas de oro” como decía Basaglia. De allí a las comunidades de puertas abiertas, al hospital de día, a las casas de medio camino, se ha dado inicio a otra travesía que aún no concluye. La incorporación del psicoanálisis como praxis, en los diferentes dispositivos de salud mental, ha sido determinante para que los tratamientos puedan pensarse, por fuera de una política mercantilista que redefine nuevas formas de segregación, ya que tiende a la eliminación de los síntomas y a la readaptación, al precio de la forclusión de la subjetividad. La eficacia en el tratamiento con la psicosis, depende en gran parte de que los analistas, se orienten por la singularidad, y no por la productividad y el utilitarismo social. Esta diferencia la señala Lacan cuando afirma que, el psicoanálisis supone:… “una sumisión completa, aunque sea enterada, a las posiciones subjetivas del enfermo…”[5].

Posibilitar un espacio en el cual se restituya al sujeto de la palabra, aunque esta sea (como para todos) delirante, es una posición subversiva, que conviene al psicoanálisis en todas las épocas. No retroceder frente a la psicosis no es un mandato superyoico lacaniano, es un modo de enunciar una ética que implica entre otras cosas, ir en contra de la discriminación, el prejuicio y la exclusión que han cuajado con el devenir de los años, alrededor de la locura.

El título elegido para este número 6 del blog de DeciresII,”La nave de los locos” es un recurso, una imagen, que sirve para recordar, que el estigma que recae sobre las locuras y la psicosis, está en constante recreación, con lo cual las formas del rechazo, se reinventan. Afortunadamente, hay derechos y convenciones que introducen un impasse, una fisura a través de la cual, los psicoanalistas se infiltran dentro de la gran barcaza polisémica de la salud mental, trazando nuevas rutas, itinerarios inéditos para cada sujeto, para cada singularidad.

Bajo la rúbrica “acción lacaniana” hemos publicado en este número una serie de textos. El primero, escrito por Daniel Millas lleva por título: “El analista en la institución y la dignidad de la transferencia en la psicosis”. En este, se podrán encontrar las coordenadas que permiten ubicar los aportes del psicoanálisis al dispositivo de hospital de día. Dice Daniel: “…nuestras intervenciones en el hospital son correlativas a la invención de un lugar para el analista, en la medida en que no hay una inscripción formal para un psicoanalista en el hospital”. Además este texto transmite con sencillez la complejidad que tiene la noción de lazo en la psicosis elevando la transferencia a su dignidad en tanto operador fundamental para el ejercicio de la práctica. Sobre el final de su escrito se podrán leer valiosos ejemplos extraídos de su experiencia y su práctica.

El artículo que le sigue, lleva por nombre “El tratamiento de la psicosis en un hospital de día”. Su autor es Darío Galante. Como su título lo dice, este escrito aborda las particularidades de este dispositivo de atención hospitalario. Se ubica en el texto con gran claridad, cuál es el rasgo diferencial que soporta esta modalidad de atención, que se trama alrededor de los talleres y los grupos. Sobre este tema, suelen aparecer posiciones encontradas, ya que algunos suponen que los talleres deberían constituirse en espacios de formación, que aporten una herramienta útil a la hora de pensar la reinserción social. El texto de Darío, señala de manera contundente que la oferta terapéutica pensada desde el psicoanálisis en relación a esto, es: “que el sujeto a partir de su síntoma y en el trabajo con otros, encuentre diferentes arreglos con su goce que contemplen la posibilidad de un lazo con el Otro”. En este sentido, el escrito permite establecer con precisión cuál es la orientación de nuestra práctica.

El tercer texto de esta serie, posee un carácter peculiar, ya que se trata del resultado de una elaboración colectiva, que nos han hecho llegar colegas que ejercen su práctica en el hospital de día, del nosocomio interzonal José Penna de Bahía Blanca. Comienzan su texto señalando que este dispositivo, mantiene una referencia a lo comunitario, idea que se construye y se soporta en el trabajo con otros, pero sin perder el rumbo que propone el psicoanálisis en tanto ética. Destacan de este modo, el valor que reviste la interdisciplina en estos ámbitos. El lema que acompaña a esta institución desde su fundación es; “un lugar para los que no tienen lugar”. Este artículo es de gran importancia porque expone el detalle de una apuesta local orientada.

El último texto de esta serie publicada bajo la rúbrica acción lacaniana, pertenece a quien escribe este editorial. En este se intenta ubicar la especificidad del lazo social en la psicosis, ya que la significación de este, ha quedado totalmente subsumida a la idea de sociabilización. Poder diferenciar uno de otra, es tal vez otro intento de agujerear el empuje, que habita las instituciones de salud, cuando se piensa la cura en los términos de readaptación social.

Bajo la rúbrica conceptos, el primer texto que abre la serie, es el de Laura Valcarce y lleva por título “Lacan y la psicosis”. Con gran precisión, Laura, sigue el rastro del hilo con el cual Lacan fue hilvanando un saber en relación a la psicosis a partir de los detalles. Destaca la influencia que tuvo sobre sus elaboraciones, la psiquiatría clásica y los aportes freudianos en relación a la palabra. Esta búsqueda del detalle, que aparece tempranamente en Lacan, será una constante que se sostendrá hasta el final de su enseñanza. En relación a esto dice: “constituyen en la actualidad, una herramienta fundamental en el abordaje y tratamiento de las nuevas formas de presentación de las psicosis actuales”.

El segundo texto de esta serie, lleva por título “Empuje a la mujer y feminidad”. En este, su autor, Juan Pablo Mollo, establece coordenadas fundamentales para poder diferenciar el goce femenino del empuje a la mujer en la psicosis. Es un escrito que sorprende por su rigurosidad teórica, algo que invita a una lectura atenta y pausada de la cual extraer un saldo de saber.

“Las psicosis ordinarias” es el texto que cierra esta rúbrica. Su autora Vanesa Seitz, ha realizado un esfuerzo de rigor, en el esclarecimiento de un tema muy complejo, sobre todo a la hora de conversar con otros discursos. Es Miller el que introduce este significante, como un programa de investigación alrededor del cual ubicar presentaciones que se destacan por una sintomatología más disimulada, o sutil. Se trata de una clínica que entre otras particularidades, presenta pequeños desenganches y reenganches que serán llamados neodesencadenamientos. Este escrito aporta una orientación fundamental, para la clínica actual, ya que muchas veces las categorías diagnósticas clásicas parecieran no ser suficientes.

Por último, en la rúbrica psicoanálisis y poesía, tenemos el privilegio de publicar el recorte de una entrevista llevada a cabo por María de los Ángeles Massaro, a Gastón Vásquez. Este artista bahiense, ha creado un modo sumamente original de transmitir la escritura. Gastón no sólo ha escrito y publicado su obra en papel, también le ha dado materialidad a la lengua a través de un proceso de panificación utilizando versos de otros poetas. Amasa y hornea letras, que se ordenan produciendo efectos de sentido. Es el hambre, es la sed, es la avidez el punto de partida de su escritura. Hay en el hambre y en la sed una urgencia que no se apaga, y también una búsqueda que no cesa. Lo exquisito del trabajo de Gastón, es que juega con la materialidad, con la sustancia, y experimenta con la pérdida y la plenitud. A través de su arte se dirige a un oyente, y a un lector hambriento, arma un verdadero festín en el que se podrán degustar versos y poesía.

Cerramos esta bitácora editorial con una invitación a navegar, a aventurase en los textos aquí reunidos, a perderse por momentos en la travesía para encontrarse con otras orillas, otros territorios, hallazgos que permitirán el encuentro de nuevos puntos de partida. Agradecemos los aportes de los escritores, y les deseamos a los lectores un buen viaje!!!


NOTAS

  1. Lacan, 2001
  2. Rossi, 2022
  3. Lacan, El reverso del psicoanálisis, 1969-1970
  4. Miller, 2008
  5. Foucault, 2014
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