La fineza de los detalles de la semiología de la psiquiatría francesa, así como el recorte que Lacan hace de algunas nociones constituyen un aporte valioso para nuestra práctica actual, en la que nos encontramos con sujetos que presentan sutiles signos discretos que dan cuenta de su respuesta subjetiva ante lo real.
La feminización forzada del empuje-a-la-mujer se parece al goce femenino, como una mueca sardónica a la sonrisa. El envenenamiento de la sardonia emula el empuje-a-la-mujer, en tanto feminización en lo real del cuerpo, con o sin consentimiento del sujeto.
La diferencia entre neurosis y psicosis no se borra, lo que se pone en cuestión son sus formas de presentación, variadas en tanto las soluciones son singulares. La distinción clínica estructural se mantiene, hablamos de psicosis cuando hay forclusión del significante que opera como ordenador simbólico del mundo imaginario.