Por Claudia Helena Zito
“Fuerza natural” es el nombre del último disco que Gustavo Cerati grabó como solista y es también el título que hemos elegido para esta nueva edición del Blog Decires II. ¿Por qué hablar de fuerza natural? En diciembre del 2023 y en marzo del 2025, Bahía Blanca se vió afectada por dos eventos climáticos devastadores. Primero el viento, después el agua. Hasta ese momento, los desastres naturales ocurrían en otras ciudades, en otras latitudes. Nuestra localidad, que nació como una “fortaleza protectora”, se vio doblemente vulnerada. La inundación fue un punto de inflexión para sus habitantes, ya que el clima, desde aquel momento, se volvió un tema inquietante. Antes de la inundación la lluvia, las tormentas, eran un fondo, un escenario muchas veces esperado. Ahora el clima dejó de ser el tema de una conversación banal para constituirse en objeto de observación y de interpretación. El ciudadano de a pie, devino meteorólogo: …que si hay humedad,… que si la presión atmosférica está baja, …que si las nubes, ni que hablar de la inquietante quietud de las hojas en la ciudad del viento. Se sospecha como nunca antes del calor. La ciudad se ha convertido en un entorno atravesado por el exceso de información y de repetición de alertas.
Cerati dijo que el disco “Fuerza natural” había sido concebido en tono de celebración, de fiesta, en un intento por transmitir el impulso de lo vital, el enigma de lo que hace causa, de lo que insiste, de lo que retorna y se repite, los ciclos, la circularidad. Aparecen en sus letras el déjà vu, la magia, lo cósmico, los animales, las plantas y también los desastres. Recorto de uno de sus temas la expresión “Dios es bipolar”. Y divago:- tal vez haya sido eso, la causa de lo que sucedió en marzo; Dios se despolarizó, y las fuerzas de la naturaleza arremetieron de un modo intempestivo,arrasador y brutal. O tal vez, esta vez, arrojó los dados muy lejos-
Freud también habló de “la fuerza natural”, pero en un contexto en el cual la ciencia aún confiaba en el determinismo. Dijo que existían fuerzas hiperpotentes que desde el mundo exterior podían abatirse sobre nosotros. Y pensaba que el saber científico tenía la chance de “gobernar las fuerzas de la naturaleza y arrancarle bienes que satisfagan sus necesidades” (Freud, 1927)
En la actualidad la ciencia ha tomado el relevo de un Dios, en el que hace mucho tiempo que dejamos de confiar. El problema con la ciencia es la pasión, ya que el impulso por saber no encuentra límite, con lo cual, suponemos que en cualquier momento “lo real puede desbocarse” (..) La humanidad se encuentra adormecida dentro de la gran boca de cocodrilo del saber cientifico, si ésta se cierra, no solo estaríamos ante el riesgo de un desastre climático sin precedentes, sino también ante la probabilidad de un incidente nuclear global, o de algún cataclismo accidental; o, también, como anticipóLacan, de un evento en el cual: “las bacterias podrían muy bien colarse y barrer cuando menos con toda la experiencia sexuada, barriendo al ser que habla” (Lacan, 1974)
Dice Miller: “el ser hablante es el soporte o inseminador de la pulsión de muerte” (Miller, 2024). En esa misma línea Schnitzler, comparaba a la humanidad con bacilos, en tanto que su crecimiento y expansión constituirían una enfermedad infecciosa mortal. El ser hablante estaría causando su propia desaparición.
Ahora bien, más allá de que la intervención del hombre sobre el medio ambiente está generando una crisis sin precedente, no hay que perder de vista que el oikos del ser hablante, su hábitat, es el lenguaje. Por lo tanto, es fundamental ubicar los efectos en la subjetividad contemporánea de estos discursos que la ciencia instala. Eric Laurent, sostiene que “el estatuto fundamental de la subjetividad de nuestra época es la angustia” (Laurent, 2016). El sujeto es bombardeado por diferentes temas que generan preocupación. Las respuestas a esto son variadas: por un lado, aparece el empuje a prevenir, a clasificar y cuantificar, a regular y controlar con el afán de restituir el todo, pero, a su vez, también surge la inconsistencia, el rechazo y el descreimiento. Entre el pánico y la desmentida, entre los protocolos y el boicot, se desliza y se extravía el sujeto en estos tiempos. En el agujero que se ha abierto en lo simbólico, el ser hablante trata de recuperar a los tumbos un lugar para recuperarse. Queda por ver hacia dónde se dirige su búsqueda.
Interruptus;- estoy escribiendo este editorial cuando se activan de pronto con insistencia todos los grupos de Whatsapp: el Servicio Meteorológico Nacional acaba de emitir una “alerta naranja de viento y de lluvia para la región”. La escritura se interrumpe, el aire se vuelve espeso, la urgencia es llegar a casa, urge en esos instantes que todos lleguen a casa. Aún resuena en mi cabeza Cerati cantando: “me dirán el azar con el viento, fuerza natural”, y pienso que efectivamente “Dios es bipolar”-.
No es casual que el texto con el cual inauguramos la lectura de esta edición, sea un escrito de Gustavo Dessal titulado “Cambio climático e inmutabilidad del discurso”. Se trata de una publicación que opera como “llave”, ya que abre a la posibilidad de empezar a discutir sobre “un drama al que los psicoanalistas hemos despertado demasiado tarde”. Gustavo señala que el discurso capitalista forcluye cualquier límite a la obtención de una plusvalía, lo cual nos retorna como catástrofe en lo real. Esto no solo afectaría al ecosistema vital, sino que arrastra consigo la transmisión de un saber, destruyendo también los lazos sociales comunitarios. Los seres hablantes y su modo tanático de habitar el mundo, se dirigen hacia lo que tal vez podría ser el último acto en la historia humana, siendo ellos mismos, partícipes necesarios de su propia extinción. En este punto, son muy interesantes las preguntas que deja planteadas este artículo: por un lado, respecto a si este estado de situación actual es el resultado del discurso científico técnico, o si, en realidad, se trata de un ciclo regido por la pulsión de muerte. Por otro lado, queda planteada también la pregunta por el estatuto de la palabra naturaleza.
También bajo la rúbrica Conceptos podrán leer un texto de Camila Candioti, que se titula “El agua del goce”. Está escrito entre palabras y silencio, por lo que su lectura provoca una sensación apretada en la garganta. El decir poético que se desliza en su escritura, toca algo que va más allá del rigor teórico con el cual construye su artículo. Se pregunta: después de una catástrofe ¿cómo se re-arma un cuerpo hablante? Y ubica que el llamado a las salidas comunes de la reparación son siempre insuficientes ya que se trata de lo que hace trauma para cada quien. Lo que desarrolla en su escrito es sumamente importante para poder ubicar la especificidad del psicoanálisis en los contextos de urgencia y desastre.
En esta edición contamos también con el texto “Inundación, una palabra frente a lo real”, escrito por Silvia Tendlarz a propósito del trabajo realizado por la EOL Antena Bahía Blanca en el contexto de catástrofe. El mismo, fue presentado en una conversación que tuvo lugar en nuestra ciudad, el pasado 15 de octubre, bajo el título “Subjetivar la inundación”. En dicho encuentro, Silvia realizó una lectura al detalle, sobre algunas viñetas extraídas de los diferentes dispositivos, que se pusieron en funcionamiento en aquella coyuntura. Esa jornada, y por lo tanto también este artículo, fueron el resultado de una acción de la escuela, orientada por el deseo de saber cual es la especificidad en la que se sostiene el psicoanálisis, sobre todo en contextos de desastres, ya que interviene en estos junto a otras prácticas y discursos.
El escrito de Silvia Tendlarz conversa con el siguiente texto de esta publicación, presentado por Betiana Ripari y Claudia Helena Zito titulado “Intervenciones analíticas e invenciones en la catástrofe”. Como su nombre lo indica, dicho artículo da cuenta de la acción realizada por la Antena Bahía Blanca después de la inundación. En este, se podrá leer una síntesis de lo que fue presentado en el mencionado encuentro de octubre. La construcción de este relato, fue el corolario de la elaboración colectiva realizada por un grupo de asociados, que participaron activamente de los dispositivos que se pusieron en funcionamiento para el abordaje de la emergencia, tanto en General Daniel Cerri, como en Ingeniero White.
El texto que cierra esta serie, bajo la rúbrica Acción Lacaniana está escrito por María de los Angeles Massaro, quien pescó un significante: “socavar”, que apareció flotando en el contexto de la inundación y lo hizo hablar. Efectivamente en su escrito podrán encontrar algunos dichos, varios de ellos de niños, que señalan lo que dejó al descubierto el socavón.
Por último en la rúbrica Litoral entre Psicoanálisis y arte tenemos el enorme agrado de publicar una entrevista realizada a Alicia Antich por Lorena Labastía y María de los Angeles Massaro. Alicia es artista visual, investigadora y docente universitaria, vive en Bahía Blanca y es la artífice de la famosa lámpara titulada “Abolir las tinieblas”, que cuelga debajo de uno de los puentes que cruza el arroyo Napostá. El día de la catástrofe, la fuerza del agua arrasó con todo a su paso, y su obra no fue la excepción. Decidimos contactarla y hablar con ella, ya que sostenemos que, en el cruce que se produce entre el psicoanálisis y el arte aparecen destellos que arrojan luz. En este caso fueron iluminándose los efectos que produjo la ausencia de la lámpara y su posterior recuperación en la subjetividad de los bahienses y de la propia autora. Ese objeto que nuevamente cuelga del puente, opera hoy más que nunca, como un faro, y también como un reflejo de eso que aunque se restaure no perderá sus marcas.
Esperamos, como siempre, que puedan disfrutar de la lectura de los textos publicados en esta edición, que no es como las demás, ya que vuelve a traer un evento que como ciudadanos bahienses, nos impactó de un modo particular. Escribir, publicar, conversar, son diferentes modos de intentar circunscribir ese real que irrumpió un 7 de marzo, dejándonos a todos “un poquito oxidados, un poquito torcidos, un poquito rotos” como esa “lámpara” que volvió a iluminar después de un año, las tinieblas.
BIBLIOGRAFÍA
- Freud, S. (1927). El porvenir de una ilusión. Amorrortu.
- Lacan, J. (s.f.). La tercera. Manantial.
- Laurent, E. (2023). La angustia del sabio y su síntoma ecológico.
- Laurent, E. (s.f.). El reverso de la Biopolítica. grama.
- Miller, J. A. (2024). Cuatro puntuaciones sobre la naturaleza y la ciencia. ¿A que se nombra naturaleza hoy?
